[ Cosas que pasan cuando eres Game Master de una Escape Room ] Vol. 1


Trabajar en una Escape Room es algo apasionante. No lo pensaba que fuera así y, si sabes aprovecharlo, vas a aprender un montón de cosas sobre las personas, los grupos y el funcionamiento del cerebro humano. Os puedo asegurar que cada uno funcionamos de forma diferente al que tenemos al lado y eso da lugar a grandes momentos, divertidos, irónicos, surrealistas... A mí me ha enseñado a aprender a las personas que no piensan como yo, ni tienen mi misma formar de razones. En estos últimos meses he ido anotado anécdotas que han pasado y he decidido hacer varias entradas (sin ningún tipo de Spoiler de la sala en cuestión, cosas más genéricas) contándolas ya que me han hecho pasar muy buenos ratos.


Gente que fluye descalza

1. Hay momentos que tu cara es un poema y cuando me dijeron la siguiente frase así fue: "¿Puedo jugar descalza?" La traducción en palabras fue "No es muy recomendable" aunque esos taconazos que llevaba tampoco eran recomendables. Spoiler: A los días una jugadora se los quitó en medio de la partida a lo que yo no pude evitar comentar "Vaya, han dejado unos zapatos para los regalos de Navidad".

Mirad que yo llevo 100 y no creo que llegue a las 200... ¡600 salas! ¡Menudo pasote!

2. "Bueno, tenemos que confesar que no hemos jugado 100 salas... hemos hecho 600 salas" - La revelación de una pareja de jugadores con los que acabé charlando media hora tranquilamente contándome historias apasionantes de Escape Rooms por media Europa diciéndome que Grecia es uno de los lugares donde más les ha gustado jugar.

Cuando das amor a los jugadores

3. Esto es una lección para Game Masters futuros, no deis por sentado que todo el mundo va a conocer el icono del corazón. Vais a conseguir que generaciones más mayores aprendan un montón de cosas. (Aparece en una pantalla un emoticón de <3 en plan "Os quiero")
Una Madre: "es una pista: flecha y tres"
El Hijo: "No, mamá, es un corazón"


A veces es tan complicado ceder ante la verdad

4. Un grupo, en una de las pruebas, se estaban peleando por como hacerla. Como suele pasar, en algunos grupos hay el típico líder que no sabe nada pero se cree que sabe mucho, mientras que otra de las compis ya lo había pillado. Al final cuando se lo explico, la líder le dice a su amiga con una sonrisa de oreja a oreja "Anda, ¡pues tenías tú razón todo el rato!". La cara de la amiga, evidentemente, fue un poema. 

Cuando la gente se pone a observar, y tú les observas a ellos

5. La desesperación es completamente subjetiva, hay gente que tiene más paciencia... y otros mucho menos. Un grupo de personas comienza a hacer una prueba. No ha pasado ni un minuto y uno de sus miembros, ya exaltado dice "Ains, estamos atascados ¡Danos una pista!".

Acepto que entre el abanico pero no que venga Bisbal

6. El calor puede hacer mella, aunque hubiera aire acondicionado pero claro hay clásicos que nunca fallan. Así que una mujer cuando estaba guardando todos los objetos en el ropero, se giró, me miró y casi como si fuera un alumno en clase me preguntó: "¿Puedo meter el abanico?"

Cuando los jugadores se meten de lleno en el juego

7. Un grupo de jugadores que me marcaron tenía entre sus filas a dos chicos, Fernando y Fran, que hicieron que su pase fuera uno de los más memorables. Imaginad por donde podría ir la conversación que cuando les indiqué que si tenían alguna duda, Fernando me dijo "Por cierto a mí me interesa, ¿Por dónde se pone uno mirando a Cuenca?". Todavía recuerdo la cara de otros compañeros y expresiones como "Pero, ¿Qué está pasando aquí?"

Uno de los protocolos en una boda es que el novio no huya

8. Las primeras veces siempre marcan, un chico llamado David -que venía acompañando a un Game Master de otra sala- jugaba por primera vez una sala de escape. Aunque la primera cara cuando comenzó el juego fue de "¿Pero porqué está gente está destartalando el lugar?", después enseguida se metió en la acción llegando a decir en determinado momento "Venga, hagamos un protocolo"

Cari, tengo miedo ¿Cari? ¿Dónde estás?

9. Hay determinados momentos en la vida que, por lo que sea, la gente siente miedo. El miedo es irracional pero, afortunadamente, puedes encontrarte con gente que te apoye y te diga cosas bonitas. Una pareja jugando. Ella un poco asustada y él le dijo estas bonitas palabras: "No tengas miedo, estoy aquí". Volví a creer en el amor... al menos durante esa partida.

Hay muchas clases de sensitivos, recordemos a Karen en Chicas Malas

10. Para cerrar estas diez primeras cosas que pasan con jugadores os dejo con una maravillosa frase de una de ellas: "Conocimiento no, pero sensitiva soy un rato" ¿Tendríamos aquí a alguien que le interesaría a Iker Jiménez?


Este es el Volumen I pero quedan muchas historias por contar.

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